El Retorno del ObserWeb

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El ObserWeb, aquel Observatorio de Internet que el espíritu crítico del Movimiento Estudiantil Chileno logró instaurar en el Departamento de Ingeniería Informática de la Universidad de Concepción [UdeC] en el 2011, fue exonerado en el 2015, poco después de que yo mismo fuera expulsado de esa casa de estudio. Sí: las críticas sociales ya no tienen cabida en la UdeC. Independientemente de si son defendidas por un académico, o si responden a un trabajo de recopilación de opiniones públicas.

Pero así como me fui convenciendo de ello, también me fue quedando claro que hoy hay, en cambio, otras plataformas sociales, abiertas y dinámicas, donde la discusión sí sigue dándose; y haciendo mucho sentido. Eso fue lo que me ayudó a olvidar la vieja academia para retomar y mejorar el proyecto. Y así es como hoy, luego de casi un año de pausa, por fin puedo volver a poner a disposición de todos, el retornado, nuevo ObserWeb.

Espero que lo aprecien; que lo usen; y que ojalá muchos de ustedes se entusiasmen. Y decidan colaborar con él. Será necesario, porque esta plataforma, para llegar a ser lo que promete, precisa tener un caracter social e ir evolucionando; respondiendo a las muy diversas y mutantes visiones de mundo que deberán entonces alimentar y organizar este repositorio de artículos.

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Entender Internet.

Porque, como pueden leer en About, el ObserWeb busca entender Internet, ese fenómeno social que tanto acuña nuestras vidas. Y lo quiere lograr, observando las observaciones que ese mismo sistema observante hace de sí. Por eso —parafraseando a Heinz von Foerster— ambiguamente prometemos :Observaciones de Internet.

Observaciones críticas, que se refieren a Internet como fenómeno socio-técnico. Que sin embargo no ahondan más de lo necesario en los aspectos tecnológicos que son el deleite de muchos otros sitios. Y tampoco sucumben al charme discreto de los startups. Ni mucho menos a la hoy lucrativa adulación de las grandes estrellas del negocio ciberespacial. No podemos dejar de tomar conocimiento de los aspectos técnicos y comerciales. Pero lo nuestro, lo que más nos interesa, son los observadores y usuarios humanos, los hiper-lectores e hiper-escritores. Sus comunicaciones y organizaciones. En la medida en que, como hoy sucede tan amplia e impactantemente, estas organizaciones se inscriben en el gran libro hiper-textual —mediante comunicaciones Financieras, PeriodísticasActivistas, Pornográficas …

Pero, más allá del caudal de Observaciones de Internet que vayamos coleccionando, nos interesa el devenir de constelaciones de ellas; las que llamamos temáticas y que, nos parece, son lo más esencial que el proceso va decantando…; pero también, siempre redefiniendo. Por eso nos interesan sobre todo  los Desarrollos. Devenires, que típicamente son encarnados por Movimientos; más sociales que Técnicos; más humanos que Informáticos.

Así, por ejemplo, nos preguntamos si la contraposición entre las temáticas Privacidad y Seguridad que últimamente se ha ido instalando en las observaciones que observamos, será duradera. O si más bien cabe esperar una nueva independencia de esos términos. Comentamos tales devenires de visiones en artículos que tienen el caracter de editoriales. Por eso los enlazaremos desde el ObserWeb adjuntándoles —como a este artículo que estás leyendo— la etiqueta [EDITORIAL].

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Navegación Cibernética.

Es que hemos optado por ir organizando todo nuestro repositorio de enlaces, en base a etiquetas. Es decir, adjuntándole a cada enlace, aquél subconjunto de etiquetas, que mejor caractericen el contenido del artículo enlazado. Ya hemos ido destacando, en rojo, algunas de las etiquetas que el ObserWeb hoy propone. Claro, tienen un significado lingüístico. Pero en el ObserWeb cobran un significado hiper-lingüístico: Porque computacionalmente, la función de las etiquetas es facilitar la navegación en el repositorio de artículos.

Navegación que, como pueden ir experienciando ustedes mismos, se logra activando etiquetas inactivas y desactivando etiquetas activas. Lo primero acota la temática filtrada; presentando sólo aquellos enlaces que son etiquetados por todas las etiquetas activadas. Así que cada activación ejecuta un zoom-in. Una desactivación, en cambio, conlleva un zoom-out. Así que computacionalmente apropiada resultará una etiquetación de artículos, si a todo navegante le permita arribar cómodamente a su puerto destino; independientemente de dónde haya zarpado.

Lo que por supuesto logra fácilmente un navegante que se sabe de memoria las coordinadas de su destino; es decir, tiene en mente al menos un subconjunto de etiquetas cuyas activaciones filtren los artículos, presentándole ojalá sólo los que le interesan. Pero ya sabemos lo difícil que frecuentemente resulta escojer términos que gatillen una búsqueda apropiada en los buscadores usuales. Por eso ofrecemos una navegación cibernética; una que, mientras no se haya llegado a puerto, presenta una lista de etiquetas críticas, aún inactivas, entre las cuales siempre habrá al menos una que permita continuar navegando; porque su activación sólo excluye artículos que no interesan al navegante.

Pero no sólo debe existir una tal etiqueta crítica apropiada, sino además, debe ser identificable por el navegante. Lo que demanda que los nombres de las etiquetas listadas le permitan presagiar los efectos de sus activaciones. Para ello, las etiquetas ofrecidas deben reflejar distinciones cuyo sentido navegacional —hiper-lingüístico— ojalá coincida con su sentido conceptual —lingüístico—. Que si, por ejemplo, una etiqueta reza Chile, entonces su activación no excluya ningún artículo que se refiera a Chile. Pero claro, para lograr eso parece que habría que manejar etiquetas para cada uno de los factores explicativos claves del fenómeno social Internet. Nada de fácil.

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Social Tagging.

Esa es la razón por la cual consideramos que el ObserWeb debe responder a un proceso de etiquetación social: Uno que, en vez de ceñirse a una indexación en base a categoría y subcategorías preestablecidas, vaya recepcionando visiones explicativas de múltiples observadores. Para que a partir de sus interferencias vaya emergiendo la etiquetación; la constelación de etiquetas que resulte más apropiada. Apropiada para la navegación computacional; pero —y esta es nuestra tesis central— por lo mismo también apropiada para observar y explicar el fenómeno social que nos interesa. Para analizar y sintetizarlo. Para entenderlo —así como sólo el Movimiento Estudiantil nos permitió entender lo que (no) está pasando en Educación.

Por ejemplo, pensamos que el contraponer la etiqueta Privacidad a lo que da a entender la etiqueta Seguridad, más bien fomenta un cierto oscurantismo. No sólo porque “the fundamental problem is the breakdown of trust in institutions and organizations“. También porque Privacidad debiera asociarse a Datos, Información y Comunicación; a Internet propiamente tal. En cambio Seguridad se refiere a entidades, como Niños, Gobiernos o Empresas; a usuarios de Internet. No es, por supuesto, contradictorio, defender la Privacidad y, al mismo tiempo, aplaudir a Wikileaks; o apreciar el valor de las Filtraciones que nos permitieron saber algo del Tratado TPP que urdieron, en secreto y coluidos, los Gobiernos y algunas Empresas de EEUU y de Chile —razón por la cual la mayoría de los artículos que yo consideré Importantes, se encuentran en la temática caracterizada por la conjunción de esas últimas seis etiquetas.

Intentamos explayarnos con mucha mayor detención en otros escritos. Incluso recurrimos a desarrollos formales. Es que con esta navegación cibernética pretendemos contribuir significativamente a la teoría y praxis de la organización de repositorios; bastante más allá del ObserWeb que aquí nos ocupa. Y, claro, todavía tenemos muchos problemas que no hemos sido capaces de resolver tan satisfactoriamente. Por ejemplo, aún no sabemos bien cómo impulsar procesos de abstracción que den lugar a las etiquetas unificadoras que necesitamos para lograr que los subconjuntos de etiquetas críticas no crezcan demasiado; y continuen siendo comprensibles.

Para todo esto es que buscamos colaboración. Para descubrir, subir y etiquetar artículos publicados en la red. Para comprender las tendencias; las derivas. Para inventar y desarrollar nuevas metodologías; tanto conceptuales como formales. Y también para codificar sus implementaciones computacionales. Toda colaboración será bien recibida. Y retribuida, de acuerdo a la modalidad de Creaciones Comunitarias: con el acceso libre a nuestras ideas y desarrollos.

Para contactarnos, regístrate en el ObserWeb —y entonces nosotros te responderemos— o escríbenos a: andreaspolymeris@gmail.comYoUltimo

El logo de nuestro sitio, es de Valeria Hernández.

 

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Internet: entre Mente y Cuerpo

Por Andreas Polyméris, Universidad de Concepción, Chile.

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Internet es lo único que vale; lo es todo. Si algo no está en Internet, es porque no tiene importancia. Hoy vivimos de acuerdo a ese credo. Uno que permea y reconfigura aspectos centrales de nuestra visión de mundo. Por ejemplo: Considere la hoy masiva alianza de Internet con la sexualidad. Sin erótica, Internet perdería mucho —eso no lo niegan ni los más puritanos. Internet debe incluir sexo. Pero también parece hoy cada vez más posible,limitar la sexualidad al ciber-mundo virtual. A muchos hoy les parece que no necesitamos experienciar nada más real. Ello, a pesar de que aún entendemos que la sexualidad es, sobre todo, una pulsión que destilan nuestros cuerpos; esos mismos cuerpos que no pueden ser subidos a Internet; que en los momentos álgidos de la ciber-erótica, permanecen apartados. ¿Cómo es posible que la sexualidad triunfe en Internet dándole la espalda a aquello que parecía ser su principal motivación? Se privilegia la facilidad e inmediatez que ofrece Internet, para gatillar efímeras emociones mentales. Y con ello, al mismo tiempo, se obvian vivencias más profundas que precisarían recurrir a la solvencia sexual de los cuerpos  ¿Será por eso que hasta las gracias de esa solvencia, la competencia y la fiabilidad corporal, ya no seducen tanto? No sería el único caso en que subir la mente a Internet conlleva traicionar al cuerpo que queda abajo. No sólo pienso en aquellos jóvenes que, embebidos mentalmente en sus juegos y comunidades online, ya no socializan de cuerpo presente, no ejercitan sus cuerpos físicamente, o incluso olvidan alimentarlos. A menos que se profesionalicen… 

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Sí: aún si está muy desprestigiada la drástica distinción cartesiana que contrapone la mente al cuerpo , creo que sigue ofreciéndonos valiosas consideraciones de diversos mundos; no sólo de personas. Por ejemplo, considere el mundo de las finanzas que en los últimos años ha dado tanto que hablar —sobre todo en aquellas regiones del globo que ya no estaban acostumbradas a vivir en crisis. Está claro, opino yo, que Internet ha facilitado enormemente el nuevo y global boom del negocio financiero —también presente en Chile, donde el año pasado nuevamente los bancos han multiplicado sus utilidades por 1.5. Porque Internet le permitió al sistema de los agentes financieros, agilizar sus transacciones y consolidar su control global. Esas mismas nuevas ventajas competitivas fueron también las que lo llevaron a preferir los negocios que esencialmente se limitan a las virtuales bolsas. Información privilegiada y alta capacidad de reacción informática pasaron a ser las claves del negocio. Se apostó y ganó con la especulación bursatil basada en el control, la inmediatez y la masividad informática. Si, por ejemplo, un tal agente finaciero hubiera conocido el dictamen deljuicio que enfrentó a Apple y Samsung con un milisegundo de antelación, en comparación a sus competidores bursátiles, podría haber aprovechado esa ventaja masivamente, comprando inmediatamente acciones del ganador —baratas, puesto que para el resto aún no es ganador—, para venderlas un milisegundo después mucho más caras. “Hace dos décadas, una acción estaba unos cuatro años en manos de su dueño. Hoy la media es de 22 segundos”, nos informa un trader arrepentido. Recuerda: ”Claro que sabíamos que iba a haber guerra en Irak” . Y concluye: “Los bancos tienen un plan B para todo. Bueno, para casi todo. Porque no hay plan B para esta crisis” .

La solvencia y paciencia que demandan las inversiones en emprendimientos sociales, dejaron de ser atractivas. Por eso, la solidez de las empresas de producción fue, muchas veces, sacrificada. El capital financiero se mentalizó y en eso traicionó a quién lo alimentó durante siglos. Pero hizo un jugoso negocio que hoy le otorga al sistema financiero el poder transnacional con el que domina globalmente. De hecho: gran parte de la mentada crisis responde a la nueva subordinación de otros sectores más locales al financiero: No sólo gobiernos; ahora también han tenido que plegarse al dictado financiero el resto de los actores económicos, aquellos que no se han podido despegar del cuerpo geográfico y social; tanto los productivos como los de servicios. Es un secreto a voces: hoy son los virtuales bancos quienes la llevan. Esos que hasta hace poco eran simples instrumentos de la economía real. Ya no es como antes, cuando el frágil emprendimiento virtual sólo parecía posible en la medida en que estuviese respaldado por un sólido sustento real. El primer gran banco de Suiza se creó para financiar el túnel del Gotardo; un paso obligatorio del comercio entre Italia y Alemania. Pero esas corporalidades reales, esos tradicionales corpus económicos, usualmente no pueden ser subidos a Internet. ¿Es por eso que hoy las nuevas finanzas mentales, para levantar el vuelo al que aspiran, necesitan desentenderse de sus orígenes socio-culturales? ¿Es Internet, por lo tanto, culpable de aquella traición que angustia a tanta gente asociada a las hoy menospreciadas economías reales?

Peor: Algo parecido también puede acontecer en otras materias. La agricultura, por ejemplo, nos entrega materia y energía. Corporalidades, que no son reemplazables por información mental. Ello no obstante, la agricultura también está pasando a ser controlada informáticamente. Por ejemplo, Monsanto y otros propietarios de genes informáticamente modificados, son impulsores y diseñadores decisivos del TPP —Trans Pacific Partnership —, de aquel tratado que amenaza imponer la futura gobernanza de Internet; en nuestra parte del globo,  también en Chile.

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¿Es natural que Internet opte aliarse con las mentes globales; aún si para ello debe desentenderse de los cuerpos sociales? ¿Se lo exige su naturaleza? Parafraseando lo que se afirmaba en El Juego de Lágrimas —los que no la han visto no se la deben perder— ¿Es Internet un escorpión que nosotros, cuán ingenua rana, aceptamos transportar a cuestas, sobre nuestro cuerpo; sin darnos cuenta que, dada su punzante mentalidad, ninguno de los dos llegará a la otra orilla del rio? Pareciera que Internet inevitablemente debe alinearse con lo mental, puesto que el contenido que en ese sistema de comunicación circula, sólo funciona mentalmente; en la mente del usuario humano. Me refiero a los contenido que nosotros percibimos como música, imágenes, videos o lenguaje. Las palabras, por ejemplo, si bién típicamente son referencias a algo real, sólo funcionan trayendo lo mencionado a la mente del receptor. Función, que tiene la ventaja de la inmediatez mental, pero que por eso mismo suele traicionar la solidez corporal de lo referenciado. Pareciera… Y debido a ello es importante rescatar lo que hace ya varios años nos hizo entender el sociólogo luhmanniano Peter Fuchs, quién nos dice  —los que no leen alemán, vean mi interpretación— que Internet no está constituido por esos contenidos mentales; que esos sólo son los que emplean sus usuarios —que habitan el entorno real del sistema virtual— para dialogar, Internet mediante, subiéndolos o bajándolos. Que el sistema virtual que nos interesa, en cambio, funciona hiper-textualmente, en base a enlaces. Por eso que, cuando dialogamos con ese sistema, estamos constantemente cliqueando con el mouse. Internet está constituido por hiper-vínculos que, como las palabras textuales, siempre referencian algo. Donde, a diferencia de las palabras, ese algo es virtual, porque por definición está dentro del sistema; y por lo mismo puede ser referenciado operacionalmente. A saber: así como las palabras textuales traen algo a la mente, los vínculos hiper-textuales son capaces de traerlo a la mano. No sólo nos permiten imaginar lo referenciado, sino también manipularlo.Y eso es lo principal. No por nada hoy el peor insulto entre los legionarios del LOL —Leage of Legends— no es tonto,sino manco.

Claro, con palabras también se pueden lograr efectos pragmáticos; pero sólo indirectamente, impactando en la mente del receptor y, ello mediante, gatillando una actividad real. Mediante hiper-vínculos, en cambio, se logra, casi inmediatamente, una hiper-actividad que, eso sí, como si se tratase de hiper-actividades de neuronas hiper-mentales, se restringe a la hiper-mente de Internet. En suma debemos concluir que la naturaleza de Internet no es mental, sino manual. Lo que no nos debiera sorprender, porque ya sabemos que la informática en general, opera manipulando signos. Así que si bien a Internet no se pueden subir los cuerpos, el funcionamiento de Internet tampoco depende del contenido mental que manejan los usuarios. Por eso que los enlaces que constituyen Internet, también operan cuando los contenidos enlazados están encriptados; cuando no funcionarían mentalmente. Mucho menos depende Internet aún, de una globo-mente que lo controle globalmente. No existe un enlace maestro. La naturaleza de Internet es la de una hiper-red ampliamente distribuida, que resulta solvente en la medida en que los diferentes sitios se dan las manos. Cuando, más que hablarse, cada sitio puede confiar operativamente en el otro. La solidaridad es la solidez de Internet.

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Debido a ello es que podemos decir que Internet es como un corpuscultural, que si bien dialoga constantemente con las mentes de sus usuarios, por otro lado es un sistema de hiper-comunicación —avalanchas de hiper-vínculos— que funciona incrustado en una corporalidad extensa. Y, puesto que reflejándola satisface una necesidad básica de esa sociedad, bien puede potenciar su solidez. De hecho ya sabemos que ha significativamente contribuido a empoderar movimientos sociales; cuerpos sociales que desde hace algún tiempo están demostrando ser capaces de elaborar soluciones que las mentes gobernantes no habían sido capaces de imaginar. Ejemplo: El movimiento de los secundarios y los estudiantes chilenos. ¿Será que luego también lograrán un empoderamiento económico? … no centralizado, sino ampliamente distribuido; tal vez tipo crowdfunding, en todo caso P2P —etiquetas que hasta el Financial Times usa, pero no por casualidad tergiversa. Sí: los bancos están empezando a asustarse … Es posible. Porque Internet es autónomo por naturaleza. Es un sistema autopoiético que continuamente se va redefiniendo. Su fortaleza se la otorga su plasticidad; que tal vez no tiene la inmediatez de las mentes ni la solidez de los cuerpos, pero que sobre todo es capaz de mediar. Internet bien puede compararse, digo yo, a la mano del homo erectus que, en la medida en que se desligó de su función sustentadora, pasó a asumir innovadoras funciones de manipulación —y socialización— que, si bien promovieron el desarrollo mental de nuestros ancestros, no descuidaron las pulsiones de sus cuerpos; sino no estaríamos aquí.

——————————————————————————————————————– Las gráficas usadas son de Cristián Rojas.


La Web 2.0: o cómo el sitial de la libertad dejó de ser tan libre

Por freederth.

Hace algunas décadas atrás, bien es sabido que las páginas web tenían estándares de calidad mucho más bajos que los que reinan hoy en día. Es así, cómo de tener páginas que eran simples htmls exportados desde un archivo de texto hecho en word; se pasó a los blogs de opinión actual, los cuales hicieron al Internet un medio de comunicación al servicio del pueblo y de los marginados del sistema clásico del quinto poder.

Pero es de esperar que en unos años más, esto no sea más que un mero recuerdo. Los sitios con mayores facilidades para los novatos de la informática a veces poseen restricciones demasiado asfixiantes. Por dar un ejemplo, basta con buscar algo respecto al suicidio en tumblr para ser acosado con teléfonos de ayuda y mensajes anti-suicidio. Asimismo, es de conocimiento generalizado que en Estados Unidos tienen un grupo de personas que se dedican a espiar lo que hacen sus ciudadanos, supuestamente para evitar crímenes antes que estos sean cometidos. Pero ¿eso les corresponde?

El agotamiento de los medios de comunicaciones clásicos, se dio en parte por la restricta política de las editoriales convencionales y la manipulación de la información, así como también la propaganda que se hace en favor de ciertos matices políticos. Por los años 70 y hasta que salió del poder Pinochet en Chile, se sabe que hubo un lavado de imagen en favor a la derecha golpista y a la imagen del mismo Augusto Pinochet. Es así como el común de la gente se desencantó de los medios convencionales. Es más, incluso periodistas que han salido de grandes conglomerados comunicacionales han admitido haber falseado parte de sus entrevistas o en menor medida tergiversado las palabras de sus entrevistados. En breve: la gente ha perdido la confianza en el periodismo clásico.

 

El gran problema radica en que a largo plazo, es probable que la tónica del control y las legislaciones de los países se extienda más a lo largo del Internet, produciendo lo que ya se venía viendo antes en los medios de comunicación: control y marginación de las opiniones dispares. Esta es una tendencia que ya se ha ido viendo en algunos lugares del mundo, actualmente el debate de la neutralidad de la información está presente en muchos grupos. Por dar un drástico ejemplo (de hecho, es una exageración este ejemplo que daré) podemos pensar en China o en Corea del Norte, donde ciertas búsquedas en Google no sólo no están permitidas, sino que se registra la intención de buscarlas y los infractores podrían llegar a pasar una noche de reclusión nocturna, en el mejor caso. Pero incluso en aquellos países en que se puede acceder sin problemas a sitios como Google, debemos preguntarnos qué tan objetiva y libre de filtros es la información que se nos ofrece: Sabemos que Google, que con sus sistemas de búsquedas, reputaciones, recomendaciones y ránking, va manteniendo arriba los resultados que más conviene a sus intereses. No olvidemos que Google es una empresa que como todas, busca maximizar sus beneficios económicos.

Otro caso digno de mencionar es el de la Deep Web, la “Internet profunda” que mediante un sistema protocolos especiales y software como Tor, ofrecía anonimato absoluto y la posibilidad de expresar cualquier idea y compartir cualquier tipo de contenido, sin restricción alguna. Naturalmente, el espacio se convirtió en un sitio ideal para compartir contenidos de dudosa legalidad: Pornografía infantil, datos de venta y compra de drogas, e incluso la organización de robos, asesinatos y ataques terroristas. Y bajo la excusa de prevenir estos crímenes es que muchos gobiernos se han dedicado a buscar (y han encontrado) maneras de quebrantar el anonimato absoluto que existía antes en este espacio. Asunto que seguramente parecerá justo y conveniente para muchas personas, pero: ¿Es realmente algo deseable que el estado invada la privacidad de sus habitantes?

En el caso de Tor, por ejemplo, existían muchos blogs y sitios donde personas residentes en países gobernados por regímenes totalitarios o áreas en conflicto, reporteaban y compartían información sobre la situación de sus países con el mundo, sobre las maneras en que se vulneraban los derechos humanos en lugares como Israel, China, Marruecos, Rusia, entre otros. Naturalmente, Tor desapareció como opción para el periodismo disidente en estos lugares, tras la aplicación de una mayor vigilancia en esta plataforma.

 

Frente a este panorama, ¿cuál es el rumbo que tomará el Internet de ahora en adelante? Parece clara la respuesta si en menos de 5 años, pasó de ser tierra de nadie, a ser un organismo normado y legislado. ¿Qué pasará cuando se agote la Web 2.0? ¿Hacia dónde tendrá que emigrar el periodismo cuando las opiniones distintas vuelvan a ser marginadas?


Razones del Navegar Holista

Por Andreas Polyméris, Universidad de Concepción, Chile.

 

Coco-Pierart

En última instancia, lo que pretendemos con O-b-s-e-r-W-e-b, es fomentar una discusión social del fenómeno Internet. Una que ojalá a la larga contribuya a una buena síntesis social; tanto en lo que se refiere a la comprensión del fenómeno que nos interesa, como a la acción social.

Hiperlingüística

Pero la discusión y la comprensión no necesariamente deben darse en términos lingüísticos. Nosotros proponemos, más bien, un enfoque hiperlingüístico. Me explico: Si estuviéramos apuntando a una discusión propiamente lingüística, tenderíamos a usar
los medios clásicos; es decir, escribiríamos artículos como los que estamos enlazando; o tal vez más sintéticos; y por ende probablemente teóricos. En cambio nosotros queremos fomentar una discusión hiperlingüística, usando como elementos básicos de esas propuestas, el traer a la mano y etiquetar artículos en Internet. O sea que las contribuciones de los diversos participantes en esta discusión, ya no serían, en primera instancia, nuevos artículos linguísticos, sino nuevas agrupaciones y distinciones hiperlingüísticas.

Pero tenemos conciencia que esta opción hiperlingüística aún no es una que les resulte muy atractiva a los potenciales usuarios del O-b-s-e-r-W-e-b. Las personas siguen acostumbradas al lenguaje escrito que ha hegemonizado nuestra cultura —y práctica— durante tantos siglos. Sucede, creo, algo parecido a lo que tuvo lugar en la época de Homero, cuando los relatos orales empezaron a escribirse. Se conservaron las modalidades oral-lingüísticas que permitían memorizar relatos como los que, por ejemplo, se reúnen en La Odisea. O sea, modalidades de repetición de fórmulas estandar que podían ser rítmicamente secuenciadas. El resultado fue una agregación, relativamente horizontal, atomística; que apenas lograba insinuar, pero nunca expresar y tematizar explícitamente, los conceptos básicos que desde una mirada más holista se puede entender que organizaban las conjunciones de esos planteos. Se precisaron muchos siglos para desarrollar un lenguaje escrito que fuera capaz de artícular y discutir, textualmente, las ideas matrices que rigen las expresiones; y con ello, los posibles sentidos que estas pueden obtener en los lectores. Un proceso que típicamente está asociado a desarrollos de teorías y abstracciones lingüísticas. Y que en tal medida muchas veces se distancia de las prácticas más inmediatas.

Y hay una práctica particular que a nosotros nos interesa centralmente; la de la organización hiperlingüística de estos relatos; de esas tan coloridas y sofisticadas expresiones lingüísticas. Creo que esa práctica hoy sigue demasiado acuñada por el clásico lenguaje escrito. Consideremos, para partir, las indexaciones que típicamente se emplean para organizar los textos. No es irrelevante ni necesario que estos índices sigan
siendo esencialmente agregativos, atomísticos; que particionen los textos en secciones, sub-secciones, sub-sub-secciones. Claro, eso tiene que ver con el caracter lineal de los textos; o por lo menos con la forma en que se entiende que hay que consumirlos; y con la forma como pretenden haber sido producidos.

Luego, cuando se organizan, no textos aislados, sino biblotecas y disciplinas amplias, se abandona la linealidad y también, en alguna medida, lo agregativo. Pero a lo más se pasa, típicamente, a una organización en base a categorías más abstractas; que usualmente se ordenan de manera jerárquica; como si la disciplina en cuestión estuviera por inscribirse en un gran libro cuyas secciones y sub-secciones correspondieran a las categorías y sub-categorías. Así es como esa hiperlingüística, culturalmente heredada, sigue apegada al libro; ese elemento nuclear del lenguaje escrito que aún sigue dificultando ciertas emancipaciones de nuestra cultura; y práctica. Plantea limitaciones que hasta hace poco eran, ciertamente, muy atendibles. Así como no se puede criticar a los transmisiores orales el usar la repetición-agregación-rítmica. Era necesaria; antes del desarrollo de un lenguaje escrito que fuera capaz de reemplazar la memoria del relator. Pero hoy, opino, la computación ofrece otras posiblidades. Claro, que recién están empezando a desarrollarse. Así que no sólo son desconocidas por los usuarios, sino además les resultan extrañas. Y no sólo a los usuarios; también a nosotros, los desarrolladores.

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Organización

Tal vez porque incluso la organización hiperlingüística de los archivos en nuestro PC suele ser categórica y jerárquica; en la medida en que indexa todo en directorios y sub-directorios. Así que hasta a los informáticos, nuestra propuesta  holista les debe parecer extraña y poco convincente. Porque ahora la propuesta ya no se basa en, esencialmente, un arbol de punteros a sub-directorios y finalmente a átomos, sino en conjunciones de distinciones. Distinciones que indican  un sub-conjunto de archivos, distinguiéndolos de los otros; dándole sentido al conjunto, y así identificando una temática. La organización no resulta de una mera agregación de archivos, sino que en primer lugar pone en escena las mencionadas distinciones de la totalidad que, cada una mediante su indicación, plantea una distinción uno vs. otro. Así que lo que una tal distinción tematiza, no son las entidades apuntadas; ni siquiera la totalidad de artículos efectivamente archivados, sino la generalidad de los posibles archivos. Recién las conjunciones de tales distinciones tienen, típicamente, vocación de ir relacionándose más directamente con los archivos singulares, presentes en la totalidad concreta a organizar.

En tal medida podríamos entender que esas distinciones hiperlingüísticas equivalen a abstracciones lingüísticas. Que así como las palabras usuales —nuestras
mentes mediante— apuntan a realidades concretas, las distinciones apuntarían a realidades abstractas; y sus conjunciones a cada vez más concretas. Aunque probablemente sin nunca poder alcanzar una concretitud completa; es decir, identificar una realidad concreta —o un archivo que la señala— singular. Esta comprensión tendría la ventaja de poder visualizar la hiperlingüística como lingüística operativa. Lo último, debido a que a diferencia de las palabras, los punteros computacionales son operativos, en la medida en que no sólo traen a la mente lo apuntado, sino que efectivamente lo traen a la mano; así que si un usuario accede a un archivo o texto apuntado computacionalmente, sin más, no sólo lo puede observar y mentalizar, sino también manipular. Esto, por supuesto, abre muchas puertas que a la tradicional organización librezca le estaban vetadas. Para que los índices de una clásica biblioteca pudieran operar concretamente en, y no sólo describir abstractamente el repositorio de textos, había que contar con una pesada maquinaria adicional a la hiperlingüística de los catálogos; donde en particular cabe destacar la gran labor manual que realizaban —y aún a veces realizan— los editores y bibliotecarios.

Hoy podemos concebir una amalgama informática de dos fenómenos que en la era librezca parecían muy diferentes: el de los conceptos abstractos, por un lado, y el de la
organización operativa de bibliotecas, por el otro. El primero parece tan etereo y semántico; el segundo tan concreto y pragmático. Pero esa misma tensión es la que en mi opinión hace interesante la mutua alimentación que suele producirse entre estos dos lados del fenómeno amalgamado. Es fácil entender que un buen orden conceptual puede y debe ser de utilidad a la hora de definir —lingüísticamente, usando palabras claves o etiquetas— las distinciones de textos con las que se pretende operar organizativamente. En nuestro caso es por lo tanto importante preguntarse, por ejemplo, si es más apropiado distinguir los fenómenos de espionaje que tienen lugar en Internet; o si, alternativamente, más bien debemos orientarnos en base a lo que son los fenómenos de vigilancia; o, finalmente, si tiene sentido, usar las dos etiquetas, porque las
distinciones que hacen son significativamente diferentes.

Sin embargo cuesta más convencerse que la práctica concreta de ir etiquetando artículos —es decir, ir definiendo y aplicando distinciones— pueda redundar a la larga en una conceptualización feliz. Estamos acostumbrados a entender que la semántica guía a la pragmática. Pero olvidamos demasiado frecuentemente, que para que esa guía diferencial funcione bien, es necesario que a su vez la semántica sea una integral vivencial de las experiencias concretas que resulten de todo esto. No todas esas experiencias concretas tendrán lugar en Internet. Porque en última instancia lo que probablemente más nos interesa es la incidencia de O-b-s-e-r-W-e-b en el ancho mundo. Sin embargo igual podemos decir que las primeras experiencias que responden a nuestra guía conceptual, serán las de navegación en el repositorio; proceso previo, típicamente necesario para poder aprovechar lo que ofrece el respositorio al mundo.

 

ECruces

Navegación

Los navegares holistas esencialmente consisten en ir activando indicaciones, de manera que se vaya configurando una conjunción de etiquetas activadas que filtre —y así traiga a la mano, descartando el resto— un conjunto relativamente pequeño de archivos; conjunto que por lo tanto sea examinable a ojo, de manera que o bien permita acceder directamente a archivos que interesen; o alternativamente se pueda concluir que el zoom-in efectuado no aporta nada relevante. Lo que entonces aconsejaría un zoom-out; es decir, desactivaciones de algunas de la distinciones activadas; para así volver a remontar vuelo y continuar con la navegación holística —que por lo tanto no consiste en surcar los mares de puerto a puerto, sino más bien en sobrevolar la atmósfera de las distinciones hipertextuales, con ocasionales acercamientos y alejamientos del territorio propiamente textual.

Es importante notar que, más allá de lo que puedan aportar los archivos así ubicados, estos procesos de navegación típicamente también dejarán enseñanzas conceptuales
que usualmente no se refieren a los contenidos de archivos, sino a temáticas que son atomísticamente señaladas por los diversos artículos que alberga un subconjunto de archivos. Porque entendemos que toda conjunción de indicaciones define una temática: aquella que es tematizada por los artículos filtrados. Pero que además debiera holísticamente corresponder a la que indica la  conjunción de las etiquetas activadas. Más las que son implicadas por las activadas; es decir aquellas distinciones que, si también hubiesen sido activadas, no descartarían ninguno de los archivos recuperados. Es esta doble caracterización de cada temática la que resulta fructífera; en la medida en que tiende a inducir una reflexión crítica en el navegador-editor; una que muchas veces lo obliga a reconsiderar la organización con que se encuentra. Comprender una temática —es decir, dominarla mentalmente— creo que sólo se puede factorizándola; es decir, descomponiéndola en sus factores —distinciones, perspectivas— explicativas; entendiendo que la temática es el producto de sus factores. Y ello es complementario a conocer o estar informado en relación a esa temática; lo que sí es reducible a los contenidos de sus artículos. Por eso, si el conocimiento es reducido jeráquicamente, sin problematizarlo, a los átomos de la temática, entonces triunfa la máquina y no se da comprensión humana.

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Perspectivas

También hay que agregar que la indicación de tales temáticas, operacionalmente no sólo apunta a la recuperación de información lingüística, sino también debe facilitar la incorporación, e indexación, de nuevos archivos textuales. Es decir, este navegar ahora debe lograr lo que clásicamente hacía el bibliotecario: asignarle un lugar de residencia al nuevo texto; lugar que en nuestro caso evidentemente corresponde a una temática caracterizada; es decir, una conjunción de distinciones hiperlingüísticas. Si el navegar a un tal lugar no fuera sencillo, la máquina no podría suplantar al bibliotecario. Claro que aún en el mejor caso, la máquina no logrará suplantar al editor, cuando deba decidir qué sub-conjunto de etiquetas usar para definir la mencionada conjunción. No lo puede suplantar, pero le puede ayudar, haciéndole ver las posibilidades que las distinciones históricas van ofreciendo.

Es, en todo caso, la experiencia que he vivido yo, como editor de O-b-s-e-r-W-e-b, durante estos dos últimos años en que he ido enlazando y etiquetando como mil
artículos de Internet. No sólo he tenido que asumir que la problemática del fenómeno social Internet es muy compleja, sino que he tenido que escojer criterios y perspectivas en base a los cuales observarla; haciendo distinciones y conjunciones que, según yo,
hacen buen sentido; es decir, que al menos ayuden a comprender y hacerse cargo cognitivamente de esa complejidad. Así fue, por ejemplo, como fuí decidiendo que no tenía mucho sentido etiquetar con nombres propios. Porque si bien hace pocos meses todo el mundo estaba pendiente de Snowden —y por ende podría haber sido un buen referente para etiquetar un montón de artículos importantes del último tiempo—, la temática principal que significativamente ayudó a hacer emerger Edward Snowden, es una que ya era importante antes; y que lamentablemente nos perseguirá por mucho tiempo más. Y que por ello precisamente, es que es importante ponerle un buen nombre; uno que nos ayude en la comprensión del mismo; lo que se pretende cuando ese nombre pasa a identificarse como conjunción de buenas etiquetas. Al comienzo, si bien no sólo deseché etiquetar con Snowden o PRISM, me dejé llevar por las categorías generales que más destacaban los títulos de los artículos correspondientes; y por eso me quedé con la etiqueta Espionaje. Pero la misma actualidad del fenómeno fomentó su discusión desde más perspectivas. Empezó a hacer falta otra distinción, más sociológica, que permitiera articular el fenómeno del control estatal que usualmente se etiqueta con la palabra Vigilancia.

Sí: el emerger —o también la superación y/o olvido— de temáticas, es tal vez la cuestión central que O-b-s-e-r-W-e-b pretende abordar. Y es por eso que es importante señalar que una temática no es solamente un sub-conjunto de artículos indicados por un correspondiente sub-conjunto de etiquetas —unas que hay que activar para filtrar los artículos indexados, más las distinciones implicadas—, sino que, asociadas a la misma temática, también se debe considerar el sub-conjunto de etiquetas que no sólo articulan distinciones sobre el conjunto de todos los artículos del repositorio, sino que también lo
hacen sobre el sub-conjunto de los de la temática. Así que cada una de estas etiquetas indicará a por lo menos uno de los artículos de la temática, pero no a todos. Debido a ello son etiquetas que no son activas ni implicadas, pero están implícitamente sugeridas; puesto que si alguna de ellas fuese activada, el sub-conjunto filtrado se vería disminuido; sin  desaparcer y convertirse en un lugar vacío; que de hecho sería un no-ha-lugar. Pero estas etiquetas sugeridas por una temática no sólo sirven para navegar en modalidad zoom-in, sino que también son, creo, expresión de la riqueza o relevancia de la temática en cuestión: Si son muchas las etiquetas sugeridas, entonces debemos por supuesto entender, que la temática es —de acuerdo a O-b-s-e-r-W-e-b— amplia y compleja. En el otro extremo: Si sólo queda un artículo fitrado, entonces la correspondiente temática no puede sugerir distinciones; así que cada temática singular necesariamente debe ser considerada simple; de poco interés para la problemática de generalización que centralmente motiva a O-b-s-e-r-W-e-b.


Bitcoin: emergencia y factorización de una temática

Por Andreas Polyméris, Universidad de Concepción, Chile.

Fue uno de mis hijos quién por primera vez me habló de Bitcoins; ya hace un par de años. Pero él es un Hacker, siempre interesado en lo más raro que se vaya proponiendo en Internet. Aunque si me le mencionó a mi que soy un viejo incrédulo, es porque seguramente ya se olía algo mayor.

Ello no obstante, cuando hace ya dos años comencé a taggear los artículos quelinkeaba desde el recién nacido O-b-s-e-r-W-e-b, nunca pensé usar una etiquetaBitcoin. Trataba de asociar las etiquetas a los factores; es decir, a las principales determinantes de los fenómenos sociales de Internet. Por eso, desde el comienzo usé las palabras Economía, Finanzas, Negocio, Comercio, y muchas otras que se iban imponiendo naturalmente. Ya sabemos que esas palabras indican algunos de los puntos cardinales del multidimensional ciberespacio. Los Bitcoins, en aquellos tiempos, apenas titilaban, azules, a lo lejos.

Pero el año 2013 trajo cambios impresionantes. Un artículo de El País nos habla de Las 32 palabras que hemos aprendido en 2013, y dice:

________________________________________________________________________  Hace unos meses, casi nadie sabía qué era una protrusión, muy pocos habían oído hablar del fracking, una boda roja remitía al enlace entre dos comunistas, el secuestro virtual sonaba a broma y no existía el twerking. En 2013 han entrado en tromba en nuestras vidas términos tecnológicos como bitcoin…: Moneda virtual que ni se ve ni se toca pero que se revaloriza más que el oro (de 10 euros a 500 solo en este año). Se extiende por internet y también en las tiendas físicas. Su nombre es lógico: bit(binary digit, un dígito del sistema de numeración binario) más coin (moneda, en castellano). Creada en 2008, nadie tiene poder ni control sobre ella, ni gobiernos, ni bancos centrales ni su mismo creador. La gente compra y vende con bitcoins por internet al margen de Haciendas.

Un cliente del café The Waves (Vancuver) observa el primer cajero de bitcoins. / DAVID TAYLOR (AFP)
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Yo recién empecé a reaccionar más seriamente hacia finales del 2013. Por eso, si usan el Panel de Navegación Holística de O-b-s-e-r-W-e-b, verán que si bien hoy ya hay muchos posteos etiquetados con Bitcoin, el más antiguo es de abril del 2013. Y es probable que sólo haya enlazado ese artículo, porque lo escribió Paul Krugman; aquel extraño Premio Nobel de Economía que suele decir cosas que me parecen acertadas e importantes.

Pero a mediados del 2013 mi atención fue casi totalmente absorbida por lo que nos demostró Edward Snowden. Había que empezar a desarrollar maneras de hacerse cargo de esa desconcertante nueva certeza; primero cognitiva y luego emocionalmente. Todavía no la hemos digerido, ni mucho menos hemos sido capaces aún de reaccionar socio-técnicamente. Recién se está reconstruyendo esta sorprendente historia. Es demasiado … necesitaremos mucho tiempo más para digerirla … y por eso tampoco pretendo detenerme aquí en esta macro-temática. Ya vendrá el momento. Aquí sólo quise explicar por qué sólo volví a reparar en los Bitcoinshacia fines del 2013.

No sólo porque el choc emocional gatillado por Snowden se había amortiguado con el tiempo. También porque me empecé a dar cuenta que uno de las primeros corolarios concretos del  nuevo teorema de la Vigilancia masiva, se estaba empezando a articular en términos de esa extraña nueva moneda. Es que de todos los fenómenos sociales, siento que el de las Transacciones Financieras es el que más críticamente plantea la cuestión del Control —lean, por ejemplo lo que opinan altos ejecutivos de Cisco Systems . Y en la medida en que esa Vigilancia es cuestionada, es lógico que se busquen afanosamente nuevas modalidades que den más garantías de Privacidad  ySeguridad.

Antes de continuar quiero aclarar que —en coherencia con lo que explico en la páginaNavegar Holista de O-b-s-e-r-W-e-b— todas las palabras que he escrito en cursivas y con mayúscula, ya correspondían a etiquetas de O-b-s-e-r-W-e-b consolidadas durante el año 2012; salvo Vigilancia y, por supuesto, Bitcoins. La historia de la primera de estas etiquetas la dejo para otra ocasión; y en lo que sigue me vuelvo a concentrar en la segunda.

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Claro, teóricamente hablando todo fenómeno socio-técnico, cuando emerge, es porque el ambiente en que se da fomenta una mutuo-alimentación entre lo técnico y lo social del fenómeno. Aqui, porque no es lo nuestro, no intentaré ahondar en lo técnico; a pesar de que los últimos acontecimientos dan a entender que siguen habiendo factores técnicos críticos; vea, por ejemplo, Bitcoin exchange MtGox offline amid rumours of theft. Trataré más bien de entender mejor lo social.  Es más: intentaré factorizar ese aspecto del fenómeno que nos interesa; es decir, dilucidar los factores sociales que más decisivamente impulsan el proceso de emergencia del Bitcoin y otrascrioptodivisas.

Sí: la característica que hoy más se menciona, pareciera indicar que lo criptográfico delBitcoin sería lo principal; porque lo que se estaría persiguiendo serían Transferencias Financieras anónimas. Que por eso, por ejemplo, tal vez suceda lo que se visualiza en el artículo tituladoWill buying porn turn out to be bitcoin’s killer app . Pero a mi me parece que si bien el factor Pornografía y muchos otros que incitan a pagar anónimamente pueden ser promotores importantes, no creo que sean los principales. Sobre todo porque hoy los caudales de Transferencias Bancarias anónimas no sólo son enormes, sino además normales; puesto que usualmente no sólo son toleradas, sino muchas veces respaldadas por el establishment financiero y administrativo. Considere, por ejemplo, el sofisticado entramado de Conexiones encubiertas que allanan el recurso a paraísos fiscales y a otras lavanderías.  Lea en todo caso lo que se aclara en: #Bitcoin: drogas, lavado de dinero, venta de armas y pornografía infantil = lo mismo que puedes hacer con dólares.

Sólo las Transferencias anormales que se enemistan con el establishment —como por ejemplo aquellas históricas que querían apoyar las primeras famosas initiativas de Wikileaks— se ven realmente amenazadas por el sistema imperante. Así concluyo que el motivo principal del Bitcoin no es el anonimato, sino más bien la evación del Control  por parte del establishment; el de los Gobiernos, de sus aparatos fiscalizadores y de otras centrales del sistema establecido; en particular, claro, de losBancos centrales de estados y confederaciones. Evación de Control que a veces parece necesaria para lograr propósitos —como el de Wikileaks— o que por lo menos promete logros con menos riesgos y a menor precio. Porque las formas establecidas de proceder demandarían rendir tributos a Bancos, así como a otros intermediarios detentores de derechos establecidos —si no legítimamente al menos— Legalmente. Y ese ‘rendir tributos’, hoy a muchísimos internautas no sólo les afecta en sus bolsillos, sino también les duele en el alma: sienten que la dependencia de centros de poderes desmesurados es cada vez más injusta.

Por lo tanto debemos concluir que las criptodivisas sólo son Criptográficas por necesidad Tecnológica, para socialmente poder funcionar distribuidamente, de acuerdo a la estrategia Peer-to-Peer. Que por ende es el factor P2P, el que mejor explica el fenómeno social que nos interesa. Que lo que lo que motiva al Bitcoin no sólo es la desconfianza en relación a todas las instancias centralizadas —tan suceptibles a ser cooptadas… como reza el dicho: lo primero que se pudre del pescado, es la cabeza—, sino una nueva confianza en (H)Activismos, y con ello un nuevo empoderamiento de Movimientos, amplia y horizontalmente distribuidos.

 

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Así que la temática que aquí nos interesa debiera poder caracterizarse holísticamente recurriendo en primer lugar a la etiqueta P2P. Y luego, para distinguir la temática Bitcoin  de otras manifestaciones de la estrategia Peer-to-Peer, sugiero emplear las etiquetas Transacciones Finanzas. Estas distinciones son bastante generales —por ejemplo, también hay Transacciones que no sólo no sonCriptográficas, sino tampoco Financieras— y en conjunción con P2P, creo que yafactorizan suficientemente la temática Bitcoin; a pesar de que, como ya sabemos, hay muchas otras criptodivisas. Digo ‘suficientemente’, porque de momento, si se activan estas tres etiquetas, el Navegador Holista de O-b-s-e-r-W-e-b ofrecerá sólo articulos que se refieren a criptodivisas. Pero también porque creo que los tres conceptos generales indicados por las respectivas etiquetas son, de hecho, los socialmente más explicativos a la hora de tratar de entender el fenómeno Bitcoin que últimamente se ha ido instalando en nuestra realidad.


¿Qué está pasando?

¿Cuál es el problema de fondo de la actual guerra cibernética?

No voy a hablar aquí de aquellos nombres o siglas que tanto han aparecido últimamente en la noticias … Wikileaks, Pentágono, Monsanto, SOPA, PIPA, Hollywood, Google, Wikipedia, FBI, Megauplouad, Anonymous, Sony, ACTA, TLC, Sinde, … Intentaré, más bien, interpretar todo esas explosiones, señalando lo que a mi entender está detrás de todo eso; lo que lo explica.

Por Andreas Polyméris, Universidad de Concepción, Chile.Valeria-Hernandez

Me parece que lo que está en juego, una vez más en la historia de la humanidad, es la organización mundial del lenguaje. Aunque hoy conviene hablar de hiper-lenguaje; porque ya no sólo se trata de lenguaje hablado o escrito, sino también de todo tipo de inscripciones, gráficas o pictóricas; y de sus manifestaciones dinámicas; así como de los
hipervínculos que hoy relacionan hiper-lingüísticamente los documentos lingüísticos que son colgados a la hiper-red. Red global que, como sabemos, se basa en las nuevas tecnologías — manejo de punteros— de la informática y la comunicación, para implementar convergencias de muchísimos flujos lingüísticos que hasta hace poco estaban relativamente separados: Telefonía, correo, periodismo, conocimiento, propuestas, coordinaciones, transacciones, compra-venta, servicios, imágenes, cine, juegos, guerras, … Hoy, todos esos diferentes meta-significados quedan colgados al hiper-significado de la red global; uno que se está construyendo cada vez más autoreferentemente como mera hilación de hipervínculos.

Ahí está el problema principal. Porque este desplazamiento técnico también ha llevado a un desplazamiento socio-económico del mismo fenómeno. Había, por supuesto, organizaciones societales centradas en cada uno de los mega-fenómenos lingüísticos de antaño. Había grandes empresas de grandes poderes y grandes utilidades que surgieron de las diferentes modalidades. Como en todo fenómeno dinámico y masivo, su organización puede rendir frutos, que a su vez pueden ser centralizados por los organizadores. Lo que entonces puede revertirse contra la eficiencia de la organización; invitar a inventar alternativas. Y eso es lo que ha sucedido masivamente en los últimos años: El nuevo invento son las TIC. Pero no sólo sus aspectos técnicos, sintácticos.
Sino también los pragmáticos; aquellos que se refieren al uso, a la forma en que estos inventos, y lo que vehiculan, son usados; y al rol que en todo eso juegan —o esperan jugar— los usuarios.

La semántica, el significado global de todo esto, en cambio, aún no ha emergido. Aún penan los antiguos mega-significados. El mundo estaba acostumbrado a ellos. Todo parecía estar supercodificado por significados oficiales. Había Reales Academias, definiciones enciclopédicas, conocimientos cientícamente avalados, estéticas establecidas, objetos de culto con autoría sacralizada, valores respaldados por estados, modales regulados, idiomas doctos, …; y cada uno de estos universales estaba avalado por una organización; o una organización de organizaciones. El cine estaba centrado en Hollywood; todo el resto era marginal. Las publicaciones académicas, en manos de dos o tres editoriales. Las opciones bursátiles —o al menos las de peso bursátil—, al albedrío de Morgan Chase. Y todo eso, cuidado por la ley de esencialmente un estado.

Pero todo eso entró en crisis. Técnica; puesto que se desarrollaron nuevas formas técnicas —en el sentido de las ciencias cognitivas—, mucho mas eficientes.
Por ejemplo, la telefonía o el libro digital. Eso es en gran parte también la razón por la cual las antiguas organizaciones empezaron a perder eficiencia y caer en crisis económicas. Por ejemplo, el negocio de la publicidad centrada en periódicos, radios y televisión.

Pero lo peor es que todo eso se sumó una crisis de legitimidad. Ya no convencen, pragmáticamente, al usuario-cliente. Ya nadie se cree ese cuento que dice que si las discográficas desaparecen, también desaparecerá la buena música. La historia ha ido
demostrando que cierto es más bien lo contrario: Que la crisis de Hollywood ha sido funcional al poder ver buenas películas. Y que la relativización del monopolio que Microsoft construía sobre la privatización de los códigos fuentes, ha llevado a enormes progresos en ingeniería de software; y, sobre todo, a usos muchísimo más baratos.

Y si se pierde la legitimidad de las organizaciones; estas dejan de tener sentido pragmático para los potenciales organizados; y a lo más siguen teniendo un significado para los organizadores; sentidos pragmáticos que por ello muchas veces se apartan drásticamente de los que dieron lugar a esas organizaciones. Significados que apuntan al lucro y, sobre todo, al poder de ellas. Porque parece que lo último que pierden, son sus relaciones con los círculos de poder de este mundo. Si las iniciativas legislativas denominadas SOPA y PIPA flaquean, aún pueden recurrir al FBI y su particular red global.

Así que lo que está en juego no es solamente aquella cuestión que se refiere al compartir archivos. Cuestión que podría parecer relativamente técnica; sobre todo si se sobrecodifica con tecnicismos legalistas, dando a entender que el compartir podría ser ilegal, puesto que sus contenidos tienen propietarios. La nueva pragmática del compartir entre usuarios-participativos, ya no se deja sobrecodificar por las semánticas de los antiguos propietarios.

No sólo porque se cuestiona la antigua legitimidad —que subyace al tecnicismo de la legalidad—, sino porque los contenidos que hoy más interesan ya no son, mayoritariamente, de propiedad foranea. Es verdad que mucha de la música que se baja en Internet tiene propietario; pero cada vez es más la que no tiene; o cuyo propietario se alegra de que la comunidad valore y aproveche su creación. Así como yo me alegraría si este escrito es ampliamente reproducido por todo Internet. Eso ya sería para mi suficiente remuneración. Y finalmente, la verdad es que ya no es sensato hablar de
contenidos de los archivos en cuestión. O por lo menos no, desde una perspectiva supuestamente universal. No es sensato, porque cada vez más lo único que es hiper-lingüísticamente universal, es el idioma de Internet; que precisamente no distingue los archivos por contenidos —que, como las palabras lingüísticas, apuntan a objetos de mundos particulares—; no distingue porque no puede hacerlo sintácticamente, por lo menos no eficientemente; y no distingue, porque no precisa hacerlo para lograr lo que logra: enredar a los usuarios-colaboradores distribuidos en el amplio mundo —sí, me sirvo de esta metáfora, precisamente porque en la Web tiene connotaciones muy diferentes a las que tuvo en el universo centralizado.

Así que el insistir en él contenido supuestamente universal de los archivos; en minimizar lo relacional que es la gran apuesta del hiper-lenguaje actual —retórica contra dialéctica— es extemporaneo; a menos que sea una táctica para intentar controlar la nueva dinámica
teniendo la sartén por el antiguo mango; que por muy gastado que esté, aún dispone de muchos recursos y poderes; como ya escribía arriba.

Esa es una de las razones por las cuales es imprescindible hablar de las organizaciones societales, económicas y políticas, que están de nuestro lado en este conflicto. ¿Le pueden hacer el peso a las poderosas del otro lado? Así, sin más, parece que no. Si bien, decididamente de nuestro lado, hay muchos gigantes económicos como Google, están lejos de hacerle el peso económicamente, por ejemplo, a los monopolios farmacéuticos que temen ser relativizados por el movimiento comunitario que se gesta sobre todo en Internet. Y si habláramos del peso político, la situación sería aún peor, parece. Por lo menos, si el referente es la consagrada política institucional.

Sólo cambia el asunto, si ampliamos la mirada a los movimientos políticos sociales. Claro, ya no nos sorprende esa diferencia. De hecho ya asociamos rebeldía contra estructuras políticas, o cambios estructurales, con movimientos, en la calle, pero también en Internet. No es casualidad que eso se de tanto en Egipto como en USA, o en Chile. Así que una de las organizaciones decisivas en este conflicto, es Internet mismo; aquel sistema autopoiético que, sin ser anárquico, no tiene identidad, es ‘anonymous’ en el sentido más amplio del término. Pero en ese amplio mundo también habitan organizaciones que si tienen Nombre; sí, con mayúscula; porque funcionan, alopiéticamente, en función de sus identidades; o utilidades, si le damos a esta palabra un significado amplio. Pienso en los múltiples herederos de Megaupload, pero también en Google o Facebook. Así que Internet no es meramente comunitario. De hecho muchísimas de las verdaderas comunidades de la Web están siendo sobrecodificadas por Facebook u otras organizaciones de organizadores. No estamos en un paraiso. Recién hay una nueva idea de lo que este podría ser; de lo que podríamos desear; pero estamos lejos de poder convencer a los que ya no nos convencen.

Y es natural que así sea. Porque la crisis de las antiguas organizaciones evidentmente que también comporta muchos dolores muy atendibles. Es cierto que el colapso de muchos de los antiguos modelos de negocio ha contribuido a la cesantía que hoy se propaga a hasta hace poco orgullosas regiones de este globo. Es cierto que la crisis de legitimitad socaba confianzas; y hace aparecer temores en donde antes sólo había
complacencia. Lo que Wikileaks nos ha permitido observar, no es bonito. Y es sobre todo cierto, que los organizadores de antaño, están amenazados de pasar a la historia.

Y que todo esos temores conjuntamente pueden gatillar reacciones muy violentas; una guerra cibernética que si bien no logrará invertir la flecha del tiempo, si podría en el peor de los casos, detenerla; y con ello, todo lo que ya sólo sabe orientarse en la nueva organización mundial del hiper-lenguaje.


La SOPA que rebalsó

por Reynaldo H. Verdejo Pinochet,

Estudiante Universidad de Concepción,

Marzo del 2012.

El asunto en question es SOPA: http://en.wikipedia.org/wiki/Wikipedia:SOPA_initiative/Learn_more  El cuento ha llegado a proporciones tan importantes que sitios como wikipedia han decidido hacer un blackout forzado hoy para protestar contra una iniciativa que aunque se gesta bien lejos de nuestras fronteras, nos afecta directamente: en.wikipedia.org (para ver el mensaje de blackout)

Ahora, el motivo de la presente es sugerirles, desde mi posición de alumno de nuestro departamento, que el mismo incluya por lo menos una mención informativa acerca de este conflicto en su pagina principal, no directamente como protesta y obviamente no necesariamente desde una perspectiva politica sino de una completamente operacional. EEUU controla gran parte de la infraestructura de Internet y queramoslo o no, si esta ley pasa incluso la universidad podría verse afectada. Hay otras instituciones, como el MIT media lab que ya han echo pública su posición (http://www.eph-log.com/mit-media-lab-opposes-sopa-pipa) pero por lamentable que parezca la mayoria de las insituciones del ramo en nuestro pais parecen ignorar lo que esta pasando y con esto, muchas veces, contribuyen a la ignorancia de sus dirigidos y del resto de la cuidadania. Ojala y el departamento pueda hacer algo, por lo menos en una linea de difución de información si no es en una linea de protesta directa. Quizas podriamos primero atomizar el debate y acercarlo a lo inmediato, a lo cotidiano:

1.- Hay alguien que revise activamente lo que comparten los estudiantes en share udec? Hay fondos para hacer content policy bajo la amenaza de que a consecuencia de el sharing “inocente”  (la mitad de los estudiantes no tiene la mas remota idea de lo que es copyright) de algunos, la administracion controladora del backbone de la red pueda decidir hacer desaparecer udec.cl de Internet?

2.- Reproducciones parciales: Hay alguien que revise lo que publican los profesores internamente? Hay plata para hacer content policy aquí? Prof X copia-y-pega 3 parrafos de un documento extraido de un libro en un apunte (práctica que entiendo frecuente), el apunte es distribuido via info alumno. Aunque sea un sistema de sharing restringido, la redistribución no tiene cotas, compartes con 1 o con 119 y sigue siendo lo mismo, ‘unlawful distribution of copyrighted works’.  No voy a repetir las posibles consecuencias de esto bajo SOPA, voy a citar al evil RIAA mejor: [Pretendía citar a la RIAA, pero el sitio está abajo. Probablemente anonymous denuevo]

3.- Que pasa con el material fotocopiado? Que pasa con las fotocopiadoras?

Ejemplos como estos hay miles. SOPA pretende traspasar el content policy a las organizaciónes primarias, a las universidades, a los blogs, a los diarios, a todos. ¿La razon? Fácil, transformar a un monton de zombies en brazos del control suele ser fácil, hasta en las peliculas ;) Y digo zombies no solo por la referencia cinematográfica sino porque si hay alguien que no puede organizarse son los zombies, lo unico que piensan es en comer, nosotros; en consumir. Más de lo mismo. SOPA instrumenta el control por sobre la legalidad, Es por esto que el objetivo primordial de SOPA  (y sus promotores son espécificos en esta materia) es otorgar recursos con forma de ley para actuar sobre sitios NO estadosunidenses, sitios extranjeros.  Aprovechando que tienen control sobre los motores de la red. Hay alguien en su sano juicio que podría estar de acuerdo con esto en nuestro departamento? Por que me encantaría escuchar sus argumentos. Asi como lo veo, la única solución es informar y educar. A este respecto creo que el departamento debe asumir su responsabilidad, con todo lo complicado que esto pueda ser. Promover el debate me parece un gran paso en esa dirección. Pero informar no debería estar entre los temas a discutir; se DEBE informar. Aunque sea citando los trozos de SOPA que creemos nuestros estudiantes y profesores deberian conocer. Sin hacer ningun juicio de valor, solamente contando lo que se sabe.
Una vez informados, todos aquellos que asi lo deseen pueden participar en el debate. Tendiendo ojalá a un acuerdo y a una manifestación formal de la opinion acordada.